No esperes nada

No esperes nada, de verdad. No pierdas el tiempo pensando, no le des vueltas, no te rompas la cabeza. Que no, que a estas alturas lo pasado pasado está, y el tiempo no está para que le recibamos sino para que le atrapemos. Recuerda que él siempre nos sacará ventaja. Lo mejor que puedes hacer es llenar tu tiempo a base de momentos.

No esperar nada, es ser más consciente de tí, de tu entorno. Es aceptar las cosas como vienen, es ser práctico, planificar según los acontecimientos, manejar el tiempo de forma eficiente y ejecutar la estrategia en el contexto y momento adecuado.

No esperar nada es estar abierto a sorpresas inesperadas y casualidades extrañas. No esperar es la tranquilidad del ahora por la inquietud constante.

Si vives tu vida sin esperar nada, quizás seas más feliz, vivirás más el ahora y menos el mañana. Tu cerebro alargará su “esperanza de vida neuronal” y tú sin saberlo, brillarás más. Estarás más radiante y menos preocupada, más viva y menos muerta en vida. Serás ejecutora de tus ahoras y no hipotecarás tu tiempo a las decisiones de los demás.

No esperes nada, de verdad.

 

 

 

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