Lo que aprendí una semana de agosto en Madrid

Verano, sinónimo de calor, relax, playa, montaña o ciudad. Sinónimo de “haz lo que te apetezca” porque tu tiempo corre a cuenta propia sin rutinas establecidas.

Si a falta de playa, sombrilla o un plan de escape de la ciudad te quedas en Madrid, respira, hay más potencial del que crees en una ciudad vacía que en un fin de semana de navidad.

Lo mejor de estar contigo mism@ es que te planificas como quieras, hazte un planning mental de como serán tus días porque en el fondo, aquí quien manda eres tú. Déjate de líderes de opinión, de propuestas que se diluyen de un martes a un sábado o de planes por compromiso. Lo mejor; cumplir tu plan con éxito, lo peor; seguir viendo sol y playa vía Instagram.

Pasear por la ciudad sin apenas gente ni horas de llegada, es un auténtico lujo. No corras para llegar a tiempo al metro o al bus que le queda 2 minutos. Piérdelos, que pasen de largo, porque tu plan no es llegar al lugar, sino disfrutar del camino.

Por eso, si el destino decidió que pasases unos días de agosto en Madrid, respíralos con calma, párate a mirar los edificios, la arquitectura, o sencillamente ese conductor que acaba de parar justo en tu semáforo. Observa, planifica tus horas y déjate llevar sabiendo que estos días has hecho lo que te propusiste. ¡Check!

 

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