Des-aprender

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Estás desaprendiendo, y lo peor de todo es que eres consciente de ello. Que estás perdiendo el tiempo, regodeándote en lo más absurdo y sinsentido que te puedas echar a la cara. Estás olvidando lo que has aprendido a base de desidia, agonía y desesperación. Desaprender es peor que el aburrimiento. Desaprender es no recordar lo que has aprendido porque ya no lo pones en práctica. Es perder la ilusión y entrar en un bucle del más absoluto pasotismo elevado a la décima potencia. Es “darte igual”, pero de verdad. De verdad, verdadera.

Cuando algo carece de sentido e interés, algo hay que hacer. He aquí el mayor dilema: “-¿Y ahora qué? -Pues no lo sé”. No sé absolutamente nada. De lo único que estarás seguro es de aprender, aunque sea a base de sacrificio, de empollar libros y de ser autodidacta. Mientras, englobaremos las estadísticas a nivel europeo de ser los mejores preparados de todo el continente. Ya se encargarán las universidades americanas o las empresas inglesas de darnos un futuro más próspero. Aprendiendo a base de prácticas mejor remuneradas con futuro, contratos óptimos y profesionales empáticos.

Mientras encuentras la fórmula secreta para frenar tu desaprendizaje, te recomiendo que busques incesantemente una salida, ya sea de fin de semana, de media tarde o del país. Evoca a los dioses, desea muy fuerte y confía en ti, por lo menos para demostrarte que tú también puedes llegar donde te propongas.

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