15 meses y 28 días después

Este tiempo ha bastando para volver. Para tener ese estado “socialmente aceptado” de trabajadora. Ahora sé, que el trabajo no lo es todo, que este no define a las personas, que nada ni nadie es indefinido ni imprescindible, que lo único constante en la vida es el cambio; y que lo verdaderamente importante es la salud. Real.

1 año, 3 meses y 28 días después, no habido grandes cambios aunque, quizás el más significativo de todos, sea el que no se ve, pero tú, lo sientes. De aquí, aprendí también, que los cambios se hacen tangibles con el tiempo. 

Con m u u u u c h o t i e e e m p o.

Supongo que era necesario volver a los orígenes, familiares y laborales. Conectar con mi yo más profundo y practicar la auto compasión. Jugar con Carlota. Perder la vergüenza. Practicar más ejercicio. Construir Legos. Reconciliarme con los domingos. Valorar, aún más, la verdadera amistad. Devorar libros. Aprender a cocinar, de verdad. Pero sobre todo, ser consciente que a pesar de todo, siempre fui una privilegiada. Aunque yo, no lo viese hasta los últimos meses. 

Tenía que ser así. Pasado el tiempo, he aprendido que no por más desear las cosas salen antes. Que lamentarse solo alimenta tus pensamientos más tóxicos. Que aceptar no es resignarse; es vivir el presente con actitud y optimismo. Que todo pasa PARA algo. Y que, asimilado todo lo anterior, lo más importante es la versión que sacas de ti mism@ después de la tormenta: más resiliencia, más fortaleza y más confianza. Pues entonces, valió la pena.

Una vez leí que cuando no nos enfrentamos de forma consciente a las cosas, estas, se aparecen en forma de destino. En ese momento, supe que mi destino estaba escrito muchos años atrás y que solo bastaron dos palabras para que se hiciera realidad. 

1 año, 3 meses y 28 días después, tengo trabajo. Por eso, disfruto y valoro la oportunidad de volver a ser parte de aquello que siempre me gustó: comunicar. Me tomo mi tiempo antes de dormir para seguir agradeciendo lo afortunada que soy; y no solo por trabajar sino por haber aprendido, interiorizado y transformado aquello que tenía pendiente. Gracias.

“Lo que niegas te sometes, lo que aceptas te transforma” (Carl Gustav Jung médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo.)

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